sábado, 2 de enero de 2010

17 El sueño del lobo

17 El sueño del lobo

La sal
esparcida
por los ojos de los otros
que no se ven
pequeños
suicidas
de una noche imaginada
se abalAnzan sobre lo húmedo
y el barrote
se les clava
les sesga
la traquea
en medio de la traquea
por eso cuanto mas miran el cielo
más desaparece el color del momento,
el momento
que existe
porque existe el movimiento,
por eso dejan caer
como pedazos de campos que han quedado
desgastados
perdidos
cerrados en la noche a la eterna pupila
dramática
avariciosa
la retina que almacena
un mecanismo brutal que todo lo domina

por eso se esfuma el algodón en medio del tapete
azul
billar a tres bandas
y nudos de especies que no se abruman
cayendo
como trozos de campos en barbecho
a los ojos de los otros.

Entonces
la herida se desgaja
y mientras buscas el móvil
cientos de miembros suspiran, exhalan, pudren el aire
te miran y reclaman
su pedazo de nube,
cadena que no ata,
por eso
invisibles
avanzan como un grupúsculo escindido
un humilde pelotón de fantasmas.

Por eso se meten en la boca
como si fuera algo
que se puede masticar
la imagen,
la imagen que no pueden retener
y se afanan por tragar
y por eso
también
siempre
se les escapa
un vómito de trazos y colores
que estaba enquistado en el estómago,
descosiendo los órganos
a punto de explotar.